Ejercicio de la Biodanza

El Ejercicio de la Biodanza se pone en la óptica del encuentro. Éste tiene como compromiso el desarrollo y el nutrimiento de los vínculos que conectan consigo mismo, con el otro, con el mundo, a través de la experiencia propia del cuerpo y de la sensibilidad.

Aquí la danza no depende ni de la libre expresión, ni de las figuras impuestas, no recurre ni al aprendizaje, ni a la imaginación sino simplemente es la búsqueda del propio gesto, de la palabra singular que muestra y da una forma a nuestras potencialidades.

La base de la Biodanza es el individuo desde la perspectiva de la vida que lo rodea.

La Biodanza restituye en una forma moderna la tarea inmemorial que se ha impuesto antes de la letra, antes de la escritura: expresar los momentos importantes de la vida individual y colectiva, experimentar y manifestar en el propio cuerpo y en el cuerpo social el misterio indescriptible de la naturaleza, sus fuerzas, sus dioses.

La práctica de la Biodanza no vincula el cuerpo al esfuerzo y a ponerse a prueba, no asigna al movimiento el rol de soporte vital del pensamiento, sino que pone a escala el cuerpo viviente, en su simplicidad, en su pureza. Es el cuerpo que da y que recibe, el cuerpo que se abre y que se recoge, el cuerpo que la emoción prolonga en el espacio del gesto y del encuentro, del compartir.

Es el cuerpo que, en un lenguaje que le es propio, expresa la vida que lo sostiene.

La práctica de la Biodanza no está en los músculos que se esculpen, ni siquiera en la eficacia que le impone la voluntad o en la belleza de las formas y de los movimientos.

La Biodanza busca despertar en sí mismo el don de la expresión y volver a colocar la experiencia de los lenguajes en su perspectiva original y siempre actual: La creación.

Los ejercicios de Biodanza están estructurados con sumo cuidado en relación con el "modelo teórico" y sus efectos están previstos y siempre bajo control. Hay diversos tipos de ejercicios:

  • Individuales, en pareja, en pequeños grupos y que comprometen todo el cuerpo como unidad
  • De integración, de sensibilización y de expresión de los potenciales genéticos y
  • Que tienen un simbolismo arquetípico

Sentir. Probar. Manifestar. Lo que se da en la inmediatez del encuentro. Consigo mismo, con el otro, con el mundo. Sin tratar de tomar, de entender. Simplemente dejarse llevar, dejarse tocar y expresar. Entrar en el movimiento que del mundo a mí y de mí al otro, desarrolla al infinito la espiral de la vida.

El verdadero saber no es toma y acumulación de datos objetivos, sino reconocimiento de los vínculos que unen al ser viviente a la vida. El verdadero saber es nutrimiento y vínculo que llega a los sentidos, toca el corazón, genera el gesto. Se halla en el encuentro del cuerpo, del corazón y de la mente.