La vivencia

La Vivencia es el elemento operativo esencial del Sistema Biodanza. La inducción de vivencias, constituye la base del método de Biodanza.

Los ejercicios de Biodanza estimulan el Inconsciente Vital y la expresión de los potenciales humanos a través de la deflagración de vivencias.

La inducción frecuente de determinados tipos de vivencias reorganizan las respuestas frente a la vida. La acción reguladora de los ejercicios no se ejerce sobre el córtex cerebral voluntario, sino sobre la región límbico-hipotalámica (centro regulador de las emociones).

Vivencia es "una experiencia vivida con gran intensidad por un individuo en un lapso de tiempo aquí-ahora (génesis actual), abarcando las funciones emocionales, cenestésicas y orgánicas.

Wilhelm Dilthey (1833-1911), primer investigador del sentido de las vivencias, define la vivencia como "algo revelado en el complejo anímico dado en la experiencia interna de un modo de existir la realidad para un cierto sujeto".

La finalidad de las vivencias en el sistema de Biodanza, es provocar "vivencias integradoras" capaces de expresar la identidad, modificar el estilo de vida y restablecer el orden biológico.

Líneas de Vivencia

Biodanza trabaja sobre cinco grandes áreas del Potencial Humano llamadas Líneas de Vivencia, estas líneas son:

Vitalidad

El movimiento es la base de todos los sistemas vivos. Biodanza activa las condiciones sanas del movimiento, recuperando la capacidad de caminar en forma integrada, correr con ímpetu, moverse con fluidez y elasticidad, reponer energías y especialmente nos conecta con la alegría de vivir.

Afectividad

Es el factor humanizador por excelencia. Biodanza estimula la percepción sutil y receptiva del otro, la capacidad de dar y recibir protección y apoyo, la solidaridad. Invita a recuperar la visión del otro como semejante, hacia la superación de las disociaciones que generan la enfermedad de nuestra cultura. Esta línea estimula la autoestima, capacidad de dar y recibir amor, ternura, capacidad de intimidad, conexión con el mundo emocional, enriquecimiento de las relaciones interpersonales, valoración de la propia identidad, búsqueda de vínculos afectivos sanos y , principalmente,  conciencia ética.

Creatividad

Es la capacidad de cambio y renovación, el instinto lúdico. Biodanza genera las condiciones para recuperar la sensibilidad, para renovar la mirada, recrear los actos cotidianos y recuperar nuestra capacidad de recrear nuestra propia vida a partir de nuevas bases.

Sexualidad

La abordamos como la capacidad de sentir placer: disfrutar del movimiento, del alimento, de la música, de compartir con el otro, es decir, de todas las funciones que refuerzan el goce de vivir. Biodanza rescata el placer como factor de integración y salud. Asimismo el desarrollo de esta línea nos ayuda a discernir que es lo que queremos y lo que no en nuestras vida y actuar acorde a ello.

Trascendencia

Es la expansión de la conciencia, hacia la percepción de lo cotidiano en su relación con la totalidad de la existencia. La acción de Biodanza consiste en ampliar la percepción a través del movimiento, la emoción y la vivencia del éxtasis de vivir. También profundiza en la vivencia del aquí-ahora.